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“El cuerpo humano es un sistema oscilatorio, al igual que respiramos con una frecuencia o late nuestro corazón, nuestro cuerpo oscila para optimizar la postura y adaptarse al entorno”

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La buena postura es la base de un buen movimiento. En el trabajador la prevención de lesiones músculo-esqueléticas es básica. La posturología clínica permite detectar tempranamente las condiciones de los captores sensoriales que intervienen en la regulación de la postura, acercándonos a las causas que producen estas lesiones, las cuales se verían agravadas con el esfuerzo, con la realización inadecuada de tareas laborales, o con la permanencia en un puesto de trabajo mal diseñado.

La valoración posturológica es global y utiliza análisis sistemáticos de alineación, funcionalidad y equilibrio de las cadenas osteo-musculares con herramientas cuantificadas y estandarizadas.
Es fundamental en la aplicación de programas preventivos y correctivos, en ergonomía nos sirve para identificar los riesgos personales del trabajador, así como también verificar sus alteraciones o desarreglos biomecánicos.

No es nada nuevo esto del tema de la postura. Ya muchos antiguos lo habían mencionado en sus escritos y sentaron las bases de esta revolución del conocimiento. Desde los tiempos de Platón, Hipócrates y Aristóteles, existieron muchos estudiosos que se intrigaron por el tema de la postura e intentaron encontrar una explicación al misterio de la postura erecta humana y destacaron la relación de la complejidad de esta posición con el tamaño del cerebro y la habilidad para el lenguaje articulado y algunos la asociaron también a la capacidad de pensamiento.